USO TRADICIONAL DE LA HOJA DE COCA

“La coca es virtud no es vicio, como no es vicio la copa de vino que diariamente consume el sacerdote en la misa”
(Dres. Valdizan Y Maldonado, 1922)

El uso de la hoja de coca en la sociedad andina no es con fines de drogadicción sino de alimento, de uso ritual, ceremonial y medico, no existe casos de campesinos drogadictos. Los andinos, consumiendo las hojas de coca, con música y poesía construyen el Machupicchu y otras maravillas.

VALOR NUTRICIONAL

“… este recurso tiene un enorme potencial terapéutica y un alto valor nutritivo” (Cucchi, 1999:29)

En 1975, los científicos J. A. Duke, David Aulik, Ttimothy Powlman, de la universidad de Harvard establecen que la Hoja de Coca contiene 99.3% de proteínas; minerales como el hierro, calcio, magnesio, zinc y otros; vitaminas, A, B, B2, B5, B12, C y E; ácidos orgánicos como el ácido fólico, pantoténico, triomina, riboflovina, niacina y muchas otras sustancias benéficos para el organismo humano.

En 1965 el valor nutricional de la hoja de coca fue publicada por en el Instituto Nacional de Nutrición, por el Dr. Collazos, en la tabla de composición de alimentos peruanos. Los datos de composición química, de la hoja de coca, fueron suprimidos arteramente en las posteriores ediciones para que los peruanos ignoremos la importancia nutritiva de la hoja de coca. Por el laboratorio Raltech, esta planta de coca fue considerado como un architónico del reino vegetal y la Universidad de Harvard demuestra que el masticatorio de 100 gr. diario puede cubrir todas las necesidades del ser humano. La hoja de coca contiene proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales, en cantidades requeridas por el organismo.

El “coqueo” o Acuy, es la masticación y retención de las hojas de coca en el boca, acompañada de una sustancia alcalina (cal o ceniza de la quinua u otros). Asimismo, por la simbiosis armónica ente los hombres y la naturaleza, la coca es vital en todas las actividades sociales y culturales, “el masticatorio de la coca en el trabajo da vigor, en el velorio valor, en las relaciones con sus divinidades seguridad, en situaciones de preocupación da tranquilidad, también quita el hambre, la sed, el sueño, las penas y el cansancio”(Quispe, 1986:92).

En el proceso del masticatorio en combinación con los álcalis, la acción de los jugos salivales, gástricos, biliares e intestinales se absorben las vitaminas, las proteínas y los minerales; mientras que la cocaína se destruye hidrolizándose y transformándose en ecgnonina, metabolizando azucares movilizando carbohidratos almacenados en grasa para ser utilizado como energía, estimulando el sistema nervioso que equilibra la presión arterial. “Siendo la cocaína una base débil al estar ionizada no puede cruzar fácilmente la membrana celular de la mucosa digestiva. Para ser absorbida necesariamente debe estar en su firma no ionizada” (Antonil 1978, Bray W y C. Dollery 1983), lo cual desmiente la supuesta “Toxicomanía más extendida en el Perú”.

La concentración de los alcaloides en la hoja de coca es muy baja (0.7%) por lo tanto, ingerida en forma natural no produce toxicidad ni genera dependencia. El consumo natural es un estimulante leve, que mejora la atención y la coordinación de ideas. Por la situación de pobreza extrema y la ausencia de alimentos balanceados, para los campesinos “… sería imposible trabajar sin coca, los trabajadores se destruirían sin la hoja de coca, la pereza dominaría sino hubiese la hoja de coca” (Carter y Mamsni, 1978). Es decir, el consumo de la hoja de coca es una costumbre muy arraigada en las comunidades campesinas y los barrios marginales, por las duras condiciones de trabajo, la miseria, desnutrición que afecta a las poblaciones rurales y las zonas inhóspitadas porque “… la coca tiende a corregir los desequilibrios biológicos producidos por la fatiga o estrés, causados por la agresión climática y las tensiones sociales”(Cabieses, 1985:35).El consumo mediante el masticatorio de la hoja de coca en todas las actividades económicas, en las relaciones sociales, políticas y religiosas es muy saludable, porque “… el chacheo no causa problema alguno, por el contrario el uso de la coca es un equilibrador sobre todo un ritual de profundo significado existencial que permite ejercitar una milenaria solidaridad social y compartir con las hojas de coca las incógnitas del destino”(Salas, 1986:52)

“Esta hoja es maravillosa, su agregado nutricional se está viendo en todo tipo de pacientes. La coca hace maravillas, tiene más calcio que la leche y tanto fósforo como el pescado, por cada 100 gr. de hay 2097 mg. de calcio. De sus 74 alcaloides hasta ahora solo se han estudiado 37 como por ejemplo: la papaína es u digestivo, la reserpina regula presión arterial y forma osteoblastos, por eso actúa en pacientes de osteoporosis” (Vera, 2005).

 

USO TERAPÉUTICO

La hoja de coca es un producto altamente terapéutico, sus alcaloides son fuentes de productos fitoterapéuticos; ésta hoja es una fuente importante de antioxidantes, en fibra, contiene principios bioactivos como son polifenoles, de los que contienen mayor cantidad de betacarotenos como la zanahoria o lechuga. Contiene taninos condensados que protegen a las proteínas, lípidos, e hidratos de carbono del daño oxidativa durante la digestión.

“Usa una hoja directamente en la cavidad del diente adolorido; el emplasto de hojas molidas se usa sobre una quemadura dolorosa; además tienen una propiedad antirreumático”(Arellano, 1992:24). El mate de coca junto con el anís, el paico y la manzanilla es un jarabe digestivo, dietético que acelera la digestión a nivel pediátrico y geriátrico metabolizando la grasa, carbohidratos y ácido úrico, inhibe el hambre y la sed evitando el cansancio físico para todas las edades. La coca macerada con frutas, hiervas y unas gotas de limón más cascara del huevo, batido con cubito de hielo espolvoreado con harina de hojas de cosa molida es un energético reconstituyente y digestivo.

El mate de coca con wira wira, cardasanto, eucalipto y el limón es un tónico que regula las vías respiratorias, mejorando el funcionamiento de la tiroides y el timo; curando en casos de asma, sinusitis, amigdalitis, meningitis y resfríos fuertes, aumentando la división celular de las defensas orgánicas. “La coca tostada y molida en sopa, tallarín, arroz verde, tortillas y en Kuaquer, reconstituye la osteoporosis senil”(Veliz, 2003:11), fortaleciendo el sistema óseo, empleados exitosamente por renombrados nutricionistas como la Dra. Maritza Vera.

Asimismo, “La coca quemada alivia los cólicos ventosos, en casos de acidez, luego de una copiosa comida ayuda a la digestión. Para luxaciones, para dolores reumáticos aplicando cataplasma de coca con orines frescos y aguardiente de caña o vinagre. Para el dolor de muela en infusión y masticada” (Salas, 1986:47)

Incluso, “para el tratamiento de la adicción a la cocaína, el uso de la cocaína oral a diferencia que cuando se usa por otras vías (nasal, pulmonar, endovenosa) en dosis regulares y similares a la de los consumidores crónicos y tradicionales de cocaína oral, como son los pobladores de ciertas regiones sudamericanas, no solo produce bienestar anímico cardiorrespiratorio, digestivo y actúa como controlador del apetito y del estrés; además es un conocido antifatigante”(Llosa, 2006)

USO MÁGICO-RELIGIOSO

Tanto la planta soma de la India y la coca del Perú han sido reverenciadas por las propiedades hipnóticas de sus derivados. Las cosechas fueron consideradas como albergues protectores de los espíritus de la fertilidad y han sido exaltadas entre los que pueden todavía encontrarse huellas de estos cultos. Las plantas con algún contenido de alcaloides o sustancias activas al consumir “… comunican con el mundo mágico, con los espíritus, ve visiones que pertenecen a su cultura, ve sus dioses, ve sus dioses y diablos”(Cabieses 1992:52). En todas las culturas, la utilización de las sustancias alucinógenas cumple la misión de comunicar a los hombres sus divinidades, el cual tiene una función muy importante en la coexistencia.

La hoja de coca, además de nutricional y terapéutico es la base de los rituales indígenas mágicos-religiosos como neuroestimulante. Los andinos, cuando sufren algunas enfermedades físicas (indigestión, resfríos, etc), o psíquicas-psicosomáticas (brujería, qaiqa y otros males), se alivian con la hoja de coca, combinando con otras sustancias naturales, complementando con un proceso de sugestión y sortilegio. Asimismo, “… en toda ceremonia colectiva de trascendencia: bautizados, corte de pelo, matrimonios, defunciones, planificación y organización de eventos, cohesiona y unifica solidariamente al grupo y sella el pacto de colaboración” (Mayer, 1978:135).

Compartir las hojas de coca es un medio de interacción social que consolida el grupo, amistad, cordialidad, sabiduría, valor y armonía entre los hombres. Además, de ser aprovechada en forma directa, la hoja de coca se usa para dar visión del futuro (qatipa) que tiene un alto significado en la cultura andina.

La hoja de coca sirve también para discernir los pensamientos, mitigar las penas (por su alto contenido de calcio, magnesio y zinc); al acullicar, si es dulce augura buen porvenir y si es amarga desgracias. Para rastrear pérdidas o enfermedades, así como en viajes, negocios, amores el uso de la hoja de coca tiene importancia sugestiva. La hoja de coca tiene valores biológicos, psicológicos, sociales, económicos y mágicos-religiosos. Siendo el principal eslabón en la cosmovisión del hombre andino que enlaza con todo lo que le rodea.

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